Igualdad de Oportunidades en la "Salud Para Todos" VISIÓN de Pascoal MOCUMBI para la OMS
Hacer Frente a los Problemas Prioritarios de Salud
Principales desafíos para la Salud
El mundo todavía se enfrenta a enormes desafíos
para la Salud. Muchos de ellos afectan a todos los países - el HIV/SIDA, la
tuberculosis, los problemas de salud mental, las lesiones intencionadas y no
intencionadas, y el peso creciente que están adquiriendo las enfermedades
crónicas y las no transmisibles. Por citar un ejemplo, la infección por el
HIV/SIDA vino a alterar el patrón de vida en muchos países, con serias
implicaciones en las estrategias de desarrollo. Es muy urgente hacer frente a
esta terrible calamidad universal. Es necesario garantizar que sean cumplidos
los acuerdos adoptados, en la Sesión especial de la Asamblea General de las
Naciones Unidas sobre el HIV/SIDA. Ya se alcanzó mucho en el cuadro de la
UNAIDS, particularmente en lo que respecta a abogar y crear un mayor clima de
conciencia sobre la gravedad de la situación. La OMS continuará trabajando con
la UNAIDS para garantizar que nuestras acciones sean eficaces abogando por una
inversión adecuada de recursos mundiales, para hacer frente al HIV/SIDA. En
conjunto, debemos asegurar que sea concedido un apoyo adecuado a los países para
que diseñen e implementen sus programas de acción en relación a esta enfermedad.
Otras enfermedades tienen una menor distribución geográfica, pero son del mismo
modo, fuentes de enorme inquietud. La Malaria, la Esquistosomiasis, la Lepra, el
Dengue, la Enfermedad de Chagas y muchas otras enfermedades contagiosas siguen
siendo enormes problemas de salud para sectores considerables de la Humanidad,
particularmente en los países de bajo rendimiento, de la misma manera que ocurre
con las elevadas tasas de mortalidad materna y prenatal. La causa de fondo de
estas enfermedades es la pobreza asociada a la falta de acceso a las medidas de
Promoción y de Prevención de la Salud, a productos farmacéuticos, y a los
Cuidados de Salud apropiados. Me comprometo a hacer con que la OMS lidere los
esfuerzos finales para erradicar la poliomielitis y eliminar el tétanos y la
dracunculosis. La OMS lanzará nuevas iniciativas involucrando a la comunidad
científica seleccionando las enfermedades que representan un gran peso.
La Política de Medicamentos Esenciales adoptada por la AMS en 1978 y el Programa
de Medicamentos Esenciales creado el año siguiente, son instrumentos importantes
para hacer frente a estos desafíos. A pesar de los progresos registrados, es
necesario hacer mucho más para asegurar un mejor acceso a medicamentos capaces
de salvar vidas en todo el mundo. Con la participación de TODAS las partes
implicadas, tenemos que revisar las experiencias de los últimos 25 años, los
acuerdos internacionales recientemente alcanzados y la Declaración de Doha, de
manera que comprendamos las preocupaciones de cada uno. Esto permitirá crear
condiciones para futuras innovaciones y éxitos en esta sensible área.
Enfermedades que se pueden Prevenir: Una Carga para la Humanidad
El peso de la enfermedad en el mundo es todavía
muy alto, a pesar de las mejorías en la esperanza media de vida y en la tasa de
mortalidad infantil, en los últimos 50 años. La disparidad en la distribución
del peso de la enfermedad en los diferentes estratos sociales y en las regiones
es muy evidente. Para un cierto número de enfermedades, especialmente las
enfermedades contagiosas, disponemos de conocimientos e instrumentos
tecnológicos para prevenirlas, pero, a pesar de ello, todavía contribuyen
fuertemente al peso total de las enfermedades. Me comprometo a desarrollar una
iniciativa especial dinámica, con la implicación de los "partenaires"
interesados, para realizar progresos mensurables en la reducción de la
incidencia y de la continuidad de estas enfermedades que deben ser
prioritariamente prevenidas. La epidemia del HIV/SIDA amenaza la seguridad
global por su impacto en la gobernación en la mayoría de los países afectados.
La OMS debe servir como catalizador de mecanismos innovadores, de inversión en
investigación y del desarrollo de intervenciones clínicas en el sentido de
controlar efectivamente este azote. Debemos hacer la elección de las
enfermedades, que constituyen una carga pesada, pero que pueden ser prevenidas o
erradicadas por tecnologías bien conocidas. Si esas tecnologías no hubieran
todavía sido aplicadas o todavía no estuvieran disponibles, debemos trabajar con
los grupos de colaboradores apropiados y empeñados en esta iniciativa, para
desarrollar acciones novedosas y osadas, con la finalidad de alcanzar
eficazmente nuestros objetivos.
Salud Materna, del Recién Nacido y de los Niños
La salud materna, del recién nacido y de los
niños, no sólo son indicadores clave de los ODM, pero de por sí, la Salud de
este grupo abarca los valores sociales de justicia y equidad. En efecto, en el
mundo, once millones de mujeres y niños de menos de cinco años mueren
innecesariamente cada año. Las causas de la muerte son bien conocidas por
nosotros; y nosotros tenemos los conocimientos y la tecnología para prevenir y
curar las dolencias asociadas a la excesiva morbilidad y mortalidad. Ha habido
progresos con relación a la Salud de los niños, con una reducción de la tasa de
mortalidad en los niños de menos de cinco años, de 105 en 1990 a 88/1000 recién
nacidos vivos en el año 2003. Sin embargo, mucho menos ha sido alcanzado el
nivel de los datos de mortalidad materna y de recién nacidos. De hecho estamos
observando un estancamiento o incluso un reverso en los indicadores tal y como
está documentado en la región de África, donde la proporción de mortalidad
materna se ha incrementado de 870 en 1990 a 1000/100,000 recién nacidos vivos en
año 2001. Este abandono inaceptable, agravado por el bajo estatus de la mujer y
por las profundas desigualdades, requiere una acción efectiva e inmediata por
parte de los gobiernos, apoyados por la comunidad internacional en general, y
por la OMS en particular. Este es el momento de utilizar las lecciones
aprendidas para llevar a cabo programas de Salud materna, de recién nacidos y de
los niños, de manera integrada y a todos los niveles, desde los hogares y
comunidades hasta los hospitales de referencia, con las medidas apropiadas a
cada uno de estos niveles. La atención especializada en los partos y acceso
inmediato al Cuidado Obstétrico de Emergencia (COEM), así como la planificación
familiar son elementos de elevada importancia en los paquetes de intervención
esencial para invertir el actual status. Estos enfoques deberían necesariamente
fortalecer la capacidad de los Sistemas de Salud y abordar las causas sociales
de base de la precariedad de la Salud materno-infantil, para así incrementar las
posibilidades de éxito.
Cambio en el Comportamiento y Promoción de la Salud
Existe suficiente evidencia relativa a las
variables del comportamiento y sus efectos en la Salud. Preferencias saludables
en relación a la nutrición, al comportamiento sexual, al consumo del tabaco y
del alcohol, al abuso de drogas, y al ejercicio físico, por mencionar algunos
aspectos, están en el centro del paradigma de promoción de la Salud de la OMS.
Tengo la intención de fortalecer el Programa de Promoción de la Salud de la OMS,
y asegurar que se asignarán recursos a este programa crucial, incluyendo la
investigación para profundizar nuestra comprensión sobre los determinantes de la
conducta. La OMS deberá reforzar su capacidad de proveer apoyo técnico apropiado
a los Estados Miembros en esta materia.
Factores Ambientales como Determinantes de la Salud Humana
En los últimos 25 años, la importancia de los Factores Ambientales como determinantes esenciales de la Salud Humana se ha tornado cada vez más evidentes. Después de la Conferencia de Río de Janeiro en 1992, una Comisión especial de la OMS recogió la información científica sobre esta materia, disponible en ese momento. La Cumbre de Johannesburgo volvió a señalar la interconexión entre Medioambiente, Desarrollo Sostenible y Salud Humana. Las enfermedades transmitidas por vectores y aquellas originadas por el consumo de agua no apta para el consumo humano, la falta y/o la inadecuada instalación sanitaria e higiénica; merecen una atención especial particularmente en los escenarios pobres de los países menos desarrollados. La creciente y no planificada urbanización en los países en vías de desarrollo es una causa de preocupación para la salud de los habitantes urbanos. Las repetidas y sistemáticas erupciones de cólera, las enfermedades diarreicas, la meningitis, las infecciones respiratorias y la epidemia de accidentes de tráfico en muchas ciudades abarrotadas alrededor del mundo, ilustran el impacto de los ambientes humanos en su propia salud. La OMS, junto con los demás "partenaires" de las Naciones Unidas e investigadores, debe buscar formulas innovadoras y eficaces de apoyar a los países miembros a desarrollar y hacer cumplir un marco regulador, y de gestión para un medioambiente saludable.
Envejecimiento: Un Desafío para los Sistemas de Salud
En las últimas tres décadas se ha producido una
creciente y reforzada toma de conciencia de la importancia del envejecimiento
como un desafío para los Sistemas de Salud. El problema, que inicialmente se
restringía a los países industrializados, constituye ahora una preocupación de
un número creciente de países, y en muy poco tiempo, se convertirá en una
preocupación mundial. La OMS ha tomado iniciativas para ayudar a los países a
dar una mayor atención a esta cuestión crucial; y desempeñará un papel de
liderazgo en la expansión de estos esfuerzos implicando a otros "partenaires".
Desastres Naturales y Provocados por el Hombre como Barreras para la Salud
El hambre, la sequía, las inundaciones, los movimientos masivos de población, las situaciones de conflicto y guerras, así como las amenazas terroristas, son ejemplos de desastres potenciales para la Salud, así como para la política y para el desarrollo. Con la mejoría de la capacidad de monitorización del deterioro de las condiciones de la Salud, la OMS y los gobiernos pueden dar aviso previo de los desastres eminentes. Los desastres naturales recientes, como el tsunami y los grandes huracanes, han confirmado la importancia de los esfuerzos preventivos y coordinados contra las consecuencias de los desastres naturales para la Salud. Reitero mi compromiso en mejorar la funcionalidad de la OMS en el apoyo de operaciones de Salud en situaciones de desastre natural, con el fin de proteger la Salud humana. La OMS necesitará ser más activa para aumentar la conciencia de los impactos en la Salud de estos acontecimientos y de garantizar que las acciones apropiadas en el ámbito de la Salud sean incluidas en las estrategias internacionales para prevenir y responder a estas amenazas. Como respuesta a estas catástrofes, la OMS debe seguir incrementando su capacidad, en coordinación con otras agencias, para una rápida intervención, minimizando los atrasos burocráticos. La OMS está también en una posición única para afirmar el valor de la Vida Humana y la Salud en las situaciones de conflicto.